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ADELANTO. KOROLEVA.

 Todas las miradas vieron en mi dirección, me puse de pie, saliendo de las sombras, acercándome al ladrón, sus ojos asustados se abrieron tanto como era posible.

—Ivank… —tartamudeó— Ivankov, yo… yo…

Levanté una mano, para callarlo. —Escucha con mucha atención, te daré una oportunidad, porque estoy cansada y muero de sueño, me dices la verdad, y seré generosa, me mientes… y acabaré con cada persona que tenga tu apellido, que dicho, ya me ha causado bastantes molestias.

—Si, si lo hice, lo siento —el hombre lloriqueó, sentía la verdad en cada lamento.

—¿De dónde sacaste la idea Anatoly? No parece que tengas la iniciativa, no… —entrecerré mis ojos, ese faltante bien podía iniciar una pequeña guerra—. ¿A quién le entregaste mi mercancía Anatoly?

Bingo. Su tez palideció, como si estuviera a punto de vomitar. Di un paso hacia atrás, por si acaso.

—Y-yo… yo no…. yo…

Miedo. No, terror. No hacia mí, no lo demostró a ese nivel cuando me vio.

Temblaba aterrado por su comprador, o… porque yo me enterara quien era.

Maldita sea.

Y ese miedo… un jodido momento.

—¡Le entregaste mis malditas armas a Maxim!

Su semblante se congeló por el horror, sus pantalones se mojaron y yo ya me encontraba al límite. Estiré mi mano para que me colocaran el metal que necesitaba. La paciencia nunca ha sido mi virtud.

—Lo siento, lo siento Koroleva, piedad, te soy leal, pero tenía deudas que pagar, y…

El disparo proveniente del arma en mi mano lo silenció cuando penetró en su cerebro.

Estúpidas excusas.

—Enzo, lleva el cuerpo a su familia, y compensa a la viuda, si hay hijos estudiando y con potencial, ayúdalos, o dales un buen trabajo.

Hizo un gesto afirmativo, y se alejó con sabiduría unos pasos de mí.

Mi ira salía a oleadas.

Los hombres en el almacén observaban cada movimiento. Caminé hacia el centro, mirando cada rostro antes de dirigirme a todos ellos.

—¡Escuchen todos! —hablé con fuerza, silenciando los murmullos—. Que se corra la voz, tienes problemas, vienes a mí, no te resolveré la maldita vida, pero no te atrevas a traicionarme, no cabe la traición en la Bratva, —dejé que mi naturaleza letal se mostrara—, ¡soy Yekaterina Ivankov, y yo no doy segundas oportunidades!


ABRIL 2024



SERIE FATUM

Aleksander & Lenna

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